Tengo este texto a mano desde hace un tiempo y hoy quiero compartirlo contigo.
La naturaleza no es un lugar que visitar o conocer como algo exterior, la necesidad de conectar con la naturaleza es una necesidad de conectar con la parte de naturaleza que somos. Funcionamos como ella, la luna nos afecta, somos cíclicas, la tierra nos afecta, el clima, las estaciones,… todo lo que tiene que ver con lo natural está en nosotras.
Desconectarnos de la naturaleza, no es solo no tener relación con el campo y el medio natural, sino desconectarnos de nuestra esencia natural, de nuestro instinto . Y hemos negado esa parte, una parte esencial de lo que somos.
Silenciamos los ciclos menstruales con la píldora anticonceptiva y así nos “regularizamos”, nos negamos al parto y buscamos la máxima analgésica y desconexión del “dolor”, tememos la lactancia por la implicación tan física que tiene y buscamos “biberones respetuosos”,… Nos desconectamos de nuestros propios ritmos internos en pro de ritmos marcados por un reloj, un protocolo o una medicalización que nos apague los motores para andar por la vida en modo automático.
Despertemos y reconectemos con lo importante. Recordemos lo que llevamos dentro, esa conexión que tenemos desde niñas con esos ritmos naturales y validémoslos. Seamos fiel a nuestro instinto, a diferentes ritmos y poniendo presencia a todo lo que hagamos. El equilibrio perfecto está dentro de nosotras, en nuestra naturaleza humana y solo tenemos que escucharnos, para dejar de hacer y empezar a vivir(nos).
Y esto puede asustar, conectar con partes que no nos gustan o nos dan miedo porque las desconocemos o las hemos acallado hace mucho tiempo, pero el esfuerzo es sin duda meritorio, pues la recompensa es conocerte y conectar contigo misma para ofrecerte a ti y a los demás, tu mejor versión. Tu versión más natural y auténtica.
