Recuerdo bastante bien el día que manché mis bragas con sangre menstrual por primera vez. En realidad fue muy poco y de un color muy marrón pero ya había pasado ese umbral que tanto había deseado. Tenía 15 años y medio y fui la penúltima de mi clase, lo que me generaba tanta ansiedad como satisfacción o ego. “Seré la más alta” pensaba constantemente, pero en el fondo deseaba sentir qué era eso de “ser mujer” y tener la regla.
Entrar en la pubertad y tener la menstruación es uno de los actos más esperados a los que se enfrentan las adolescentes, porque por un lado lo estamos deseando, pero por otro lado es algo a lo que tememos porque lo desconocemos por completo. Las familias no siempre saben cómo explicar a sus hijas (e hijos) lo que es la menstruación, el ciclo femenino y todo lo que conlleva, y además, en los colegios no hay educación menstrual, tan solo recibimos información sobre la reproducción y algún taller patrocinado por alguna marca de compresas o tampones en el cual pasamos más vergüenza que otra cosa.
A todo esto hay que sumarle la cantidad de mitos e historias de ciencia ficción relacionadas con la “REGLA” (léase con voz tenebrosa) que nos hacen tener bastante miedo y pudor a la hora de vivirla: mancharse los pantalones y la silla de clase, no poderse bañar en las piscinas, que se te quede el tampón dentro, que ya te puedes quedar embarazada (así te lo dicen, sin explicarte nada más…), y un largo etcétera. Bulos y mitos que tenemos la responsabilidad de desmentir, y ofrecer información veraz para que las generaciones de adolescentes crezcan sabiendo qué pasa en sus cuerpos y en los de sus compañeras. Para que no tengamos que pasarnos un tampón como si fuera droga, ocultándonos y llevándolo como una traficante, y para que podamos decir abiertamente “tengo la regla”.
La menstruación es un hecho muy importante en la vida de una mujer, una situación que se va a repetir mes a mes durante aproximadamente 40 años, y la manera en que percibamos el ciclo antes de su llegada nos influirá en cómo convivamos con ella el resto de nuestra vida. Todas estas vivencias tienen un gran impacto sobre nosotras, por lo que hay que explicarles a los adolescentes, tanto a ellas como a ellos, que la menstruación y el ciclo femenino es algo natural, limpio, sano y que se pude vivir sin miedo, sin vergüenza y sin dolor.
Según los estudios, parece que cada vez la menstruación llega antes y que la edad media de la primera regla es a los 12 años, aunque cada mujer es un mundo y cada una necesitamos nuestro tiempo. Esto puede ser por una serie de factores sociales y medioambientales que afectan directamente a esta pubertad precoz, haciendo que un porcentaje muy alto de niñas alcancen de manera prematura el desarrollo fisiológico propio de la adolescencia. Además, la (mala) dieta y la presencia de estrógeno en alimentos y cosméticos, según una investigación publicada en El País, pueden afectar de manera directa a este situación.
¿Y cómo hablamos a nuestras hijas e hijos de la menstruación? Con NORMALIDAD. Tal y como debemos tratar todo lo que hablemos con ellos: el sexo, los partos, la muerte, las drogas,… Nombra la menstruación, muéstrasela cuando tú la tengas, habla de los productos de higiene menstrual delante de ellos y si tienen dudas o inquietudes, dales respuesta. No hagamos como en las películas y les metamos miedo con una charla seria en plan detective, porque así tendrán más respeto por algo que es muy natural.
Pero para ello, nosotras mismas debemos estar informadas y quizás es el momento perfecto para resolver todas las dudas que tengamos y descubrir cosas que puede que no supiéramos. Y esto también va por los padres, porque ellos también tienen esa responsabilidad y porque hoy en días las familias son de muchos tipos, y no siempre hay una mamá en ellas.
Ponerse un tampón siendo virgen; qué y cómo es nuestra vulva, vagina, útero y trompas; menstruar en el colegio o instituto; tener la menstruación en verano; el olor y la limpieza de nuestros genitales;… hay mucho temas que las adolescentes desconocen y que incluso, temen. Seamos responsables y ofrezcamos una educación menstrual y sexual real y de forma natural.
*Foto de Misha Voguel en Pexels
