Lactancia inducida

Hay maternidades que superan todos los retos y dan lecciones que a mí, personalmente, me dejan con la boca abierta.
Amamantar a un bebé adoptado es algo admirable, estimular tu cuerpo para que produzca leche y ofrecérselo a un peque que no conoce tu pecho ni tu olor, es pura magia. Es un esfuerzo enorme para poder ofrecer lo mejor a la criatura y crear un vínculo mágico que no pudo comenzar en el embarazo.

¿Y cómo podemos estimular el pecho y llegar a producir leche sin haber pasado por un embarazo?
Muchas madres quizás ya lo hayan hecho con otras hijas biológicas y para otras sea la primera vez, pero en ambos casos dar el pecho debe ser tu deseo y tienes que tener voluntad de hacerlo. Lo primero de todo, debes querer amamantar.

Para ello hay que estimular los pechos (el pecho, la areola y el pezón), y cuanto más se estimulen, más leche pueden generar. El cerebro de la madre aumentará la producción de prolactina, la hormona esencial a la hora de conseguir una lactancia con éxito, y la subida de la leche llegará antes.
¿Y cómo se estimulan los pechos? Con ejercicios de extracción, que pueden ser masajes manuales o colocándonos un sacaleches. En serio, se puede estimular la producción de leche antes incluso de tener a tu bebé en brazos, solo hay que ser constante y paciente.

Y cuando ya estés con tu bebé, algo que va a ser clave para la subida de la leche es el contacto piel con piel con él. Ten a tu criatura en brazos o en el porteo todo el tiempo que puedas para incrementar los niveles de prolactina y oxitocina, dos hormonas fundamentales en la producción de leche materna. El contacto y la succión del pecho de manera continuada aumentan la producción de esas hormonas y, como consecuencia, facilitan la salida de la leche.

Si necesitas apoyo, no dudes en buscarlo en grupos de apoyo, doulas, asesoras de lactancia o IBCLCs. Es necesario que la madre sea apoyada en todo el proceso porque la ayudará a no desistir ante cualquier tipo de complicación.

Foto @alissasaylor