La mamá floja

Ya no puedo ni contar la de veces que la gente, en general, me cuestiona y opina sobre la manera de criar a mi hijo, la manera de tratarle, de cogerle, dormirle, vestirle,… y sé que no tienen mala intención, solo opinan por el mero hecho de hacerlo, independientemente de si tienen 5 hijos como si no tienen intención de tenerlos nunca, la cuestión es opinar.

Además, es curioso que aun estando mi pareja delante, todos sus consejos los dirijan hacia mí, porque claro, el padre poco pinta…y así soy yo la que me tengo que tragar las cátedras sobre alimentación, sobre cómo dormir a los bebés en las cunas, cómo vestirlos para cada ocasión, cómo ponerles un chupete o cómo hacer un puré,… ufff!Así que a todos y todas, os dedico este cuento que he encontrado por las redes sociales y que refleja muy bien nuestra crianza. ¡Qué lo disfruten!

Había una vez una mamá floja…

Y era tan floja que decidió dejar de trabajar fuera de casa y dedicarse a su bebé a tiempo completo. 24 horas al día, 7 días a la semana. Algo decía sobre “APEGO”.
Y era tan floja que le daba teta a su bebé cada vez que quisiera sin tener que mirar el reloj y no cada 3 horas y 20 minutos cada teta como le dijeron las enfermeras. Algo decía sobre “LIBRE DEMANDA”.
Y era tan floja que estaba con su bebé en brazos todo el día o cargado con unas telas extrañas que llamaba fular donde el bebé iba seguro, feliz y calentito.
Algo decía sobre “PORTEO”.

Y era tan floja que le dio solo leche materna por 6 meses. Ni agua, manzanilla o anis ¡Pobre bebé! Seguro moría de sed.
Algo decía sobre “LACTANCIA EXCLUSIVA”.
Y era tan floja que no hacía dormir al bebé en su cuna ni lo dejaba llorar para que le desarrollen los pulmones sino que lo llevaba a su cama para que el bebé pueda tomar teta sin tener que levantarse y asi puedan dormir ambos tranquilos y felices. Algo decía sobre “COLECHO”.
Era tan floja que en lugar de hacerle papillas le daba trozos de alimentos que el bebé podría agarrar y chupar él solo para que aprenda mejor de sabores y texturas, aunque luego tenía que limpiar todo. Algo decía sobre “BABY LED WEANING”.

¡Qué mamá tan floja!

Eran tan floja que no le enseñaba a su bebé a sentarse, pararse y caminar sino que le permitía hacerlo a su propio ritmo sin intervenir ni forzarlo. Y también era tan floja que ni siquiera no le ponía zapatos sino que lo dejaba andar descalzo. Algo decía sobre “LIBRE MOVIMIENTO”.
Era tan floja que no lo llevaba a talleres de estimulación temprana sino que le daba herramientas y un ambiente adecuado para que explore y descubra el mundo por su cuenta. Algo decía sobre “ACOMPAÑAMIENTO”.

Era tan floja que no lo presionaba para que deje el pañal ni para que deje su teta sino que esperaba con paciencia que lo haga de forma natural, sin presión ni métodos traumáticos. Algo decía sobre “CRIANZA RESPETUOSA”.
Y lo peor, era tan floja que no escuchaba cuando la críticaban y juzgaban por ser mamá floja sino que prefería ser feliz y amar a su bebé.”