Diagrama Lunar

nuestro ciclo

Llevar un diagrama o diario Lunar y anotar las experiencias del día a día  te puede hacer tomar conciencia de pequeños detalles que probablemente pasas por alto (o a los que no se les da importancia) pero que son muy valiosos. Además también puede ayudar a darte cada día un tiempo y espacio propio para reconectar contigo misma y entender cómo vivimos cada fase del ciclo y cómo nos afectan las influencias externas. Si nunca has vivido la menstruación como algo positivo, conocer cómo lo vives es el primer paso para trascender ese rechazo y quizás podrás prever con antelación algunas conductas y poner remedio.

Vivirse cíclica ayuda a las mujeres a menstruar conscientemente, desde la aceptación. El sangrado es parte de la ciclicidad, pero tenemos que entender que estamos viviendo mes a mes en una espiral de vida-muerte-vida, y que con cada nuevo ciclo se nos da la oportunidad de soltar, recargarnos y volver a empezar con más sabiduría y entendimiento. A la larga podrás usar la información que vayas recopilando a tu favor para entenderte y  planificar tu semana, tu mes, tu día a día… Lo que se conoce como “agendar en cíclico“, es decir, tener en cuenta tus fases y sus momentos óptimos para hacer o dejar de hacer según qué tareas. Aunque también he de decir que estos diarios no están hechos para todas las mujeres, las hay que prefieren no anotar y fluir en sintonía con lo que sienten a diario, y es otra manera muy válida de escucharnos y querernos. Siempre debemos estar atentas a los mensajes de nuestro cuerpo y usemos la herramienta que usemos, intentar sentirnos y valorarnos a diario.

 ¿Qué se anota en el diario? Simbólicamente o con palabras claves escribiremos lo más destacable para nosotras y si queremos escribir algo más extenso, lo podemos anotar en otro espacio donde poder explayarnos. Como ejemplo, puedes anotar cómo te sientes emocionalmente y físicamente, los tipos de sueños que tienes, el tipo de energía sexual de ese momento, si tienes interés por ciertos temas,  ganas de hacer cosas creativas, ganas de bailar, ganas de vestir de cierta manera o con colores concretos, si algo te ha molestado mucho o te ha hecho llorar, si algo te ha mantenido muy nerviosa, emocionada o triste, etc.

Una buena manera de ser constantes con la tarea, es adjudicar una hora concreta en nuestro día a día para ello. Lo ideal será hacia el atardecer o por la noche, pues las vivencias de todo el día estarán frescas y no tendremos que hacer un esfuerzo extra en recordar. Es importante y motivador tomárselo como algo divertido, como algo que en un futuro muy cercano nos va a proporcionar valiosa información y revelaciones que nos van a ayudar a entender ciertas conductas y emociones. También nos va a dar poder personal, pues nos va a permitir adelantarnos a ciertos acontecimientos, ver a qué fase estamos próximas y darnos lo que necesitamos en el momento en que lo necesitamos. Pero esto no debe ser una tarea obligatoria, hay que dejarse fluir y si en varios días no escribimos, será porque no lo hemos necesitado y esto también es un mensaje que nos lanza el cuerpo. Igual solo escribimos cuando peor nos encontramos, o al contrario. Sea como fuere, no debe suponer una obligación sino un disfrute y un ratito para estar con nosotras mismas (si lo tenemos).

Tener un diario lunar nos ayuda a ver de manera más tangible qué patrones se repiten mes a mes en nuestro ciclo, cómo actuamos según qué momento y cómo vamos transformándonos semana a semana. Es una gran ayuda para conocernos, saber por qué siempre nos duele la cabeza el día antes de la menstruación, que tenemos un mayor apetito sexual en la ovulación y que solemos tener más energía al finalizar el periodo. Organizarnos y analizarnos sin agobios ni patrones, buscando los detalles que nos hacen darnos cuenta de que somos cíclicas y de que siempre podemos volver a empezar soltando todo aquello que no necesitamos en la siguiente menstruación.

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