Conocer mi ciclo me cambió la vida

Mi primera menstruación fue muy esperada, fui la penúltima en mi clase a la que le llegó «la regla» y tenía muchas ganas de «ser mujer». Siempre me repetía a mí misma que, al menos, sería la más alta porque tenía la idea de que se crecía hasta que te venía la menstruación. Tenía 15 años y medio, lo que me generaba algo de ansiedad. 
Estuve observando flujo en mis bragas durante muchos días con la esperanza de que algún día fuera un rojo sangre.

Y recuerdo bastante bien el día que manché mis bragas con sangre menstrual por primera vez. En realidad fue muy poco y de un color muy marrón (llegué a pensar que era caca) pero ya había pasado ese umbral que tanto había deseado. Eran las vacaciones de Navidad, estaba en casa con mi hermana (mucho más pequeña que yo), mi padre y mi abuelo. La primera persona a la que se lo conté fue a mi padre y le enseñé mi ropa interior preguntándole si esto era la menstruación y me dijo que sí y me dio la enhorabuena. 
Tras esto se enteró mi abuelo y esperamos a que llegara mi madre del trabajo para contárselo a ella.

Tampoco hicimos una gran fiesta ni lo celebramos mucho pero para mí fue un paso enorme en mi carrera por ser una mujer (y deseable). No hablamos de ello a nivel de información ni me ofrecieron lugares donde aprender más, al ser «tan mayor» ya tenía información de mis amigas y cotilleando por ahí (no teníamos google por aquel entonces jajaja).

No hubo mensajes positivos ni negativos a cerca de este momento, simplemente «me hice mujer» y con ello comenzaba una etapa de la que no tenía nada de información.  Este «pasotismo» y falta de información no me generó rechazo hacia mi ciclo, y nunca lo he llegado a tener, simplemente lo acepté y listo.

Nadie me habló de ciclicidad, de hecho, esa palabra apareció en mi vida con 30 años cuando, tras una cándida muy fuerte, me formé como terapeuta menstrual . Mi información sobre menstruación y ciclo, durante los primero 15 años de regla, fue lo más básico del mundo: tampones, compresas y a los 28 años llegó la copa menstrual. 
Cuanto empecé a investigar y a aprender sobre mi sistema reproductor recuerdo pensar en cómo podía haber cursado 6 años de colegio, 6 de instituto y 7 años de universidad y no conocer absolutamente nada de esto!!!! CONOCER MI CICLO CAMBIÓ MI VIDA RADICALMENTE.

Me volví una fanática de las fases, las lunas, las hormonas, la ovulación y empecé a leer y leer y a tanto fue que comencé a acompañar a mujeres en su camino, a madres que querían acompañar a sus hijas y a las propias niñas.
Hoy es mi profesión y le estoy muy agradecida a todo lo que he caminado. Si bien es cierto que tardé 15 años en valorar mi ciclicidad, hoy la honro con todo mi ser!!